¿Qué debemos hacer si sufrimos una hemorragia nasal?

Quizás alguna vez te haya sangrado la nariz. Algunas personas indican que hay que llevar la cabeza hacia atrás, otros que mejor taponar con un trozo de algodón y hay quien dice que conviene bajar bien la cabeza. Entonces, ¿qué debemos hacer si sufrimos una hemorragia nasal?

Mantener la posición vertical
No llevar la cabeza hacia atrás, ni tampoco acostarse. Lo mejor es sentarte en una silla y hacer una leve inclinación hacia adelante para que la presión arterial de la nariz disminuya. Así se detiene el sangrado más rápido.

Apretar la nariz
Si sufrimos una hemorragia en la nariz debemos aplicar un poco de presión en la parte alta para detener el sangrado. El organismo se encargará en ese tiempo de formar una costra en la abertura. Respira tranquilo por la boca. Mantén esta postura 10 minutos y revisa si continúa la hemorragia.

No hurgar
Muchas personas cometen el grave error de introducir los dedos, un poco de algodón o un hisopo en el orificio que acaba de sangrar para “retirar” todo lo que haya quedado almacenado. El problema reside en que podemos abrir nuevamente el punto donde la hemorragia se ha producido o hasta dañar otro vaso sanguíneo. Por otra parte, se aconseja no taponarse con gasas o algodón la nariz. También respirar por la boca al menos unas horas después de que la hemorragia se haya detenido.

Cauterizar
Por supuesto, esto solo debe hacerlo un profesional. Es una buena solución para los que sufren de hemorragias nasales de manera frecuente debido a que siempre es el mismo vaso el que se rompe. En ese caso, se pueden emplear diferentes mecanismos desde láser a nitrato de plata. Siempre es el médico el que determina la eficacia o posibilidad de realizar este tratamiento.

Llamar a emergencias médicas
Es muy importante consultar con un médico de urgencias en determinadas situaciones. Estas son algunas de ellas:

Causas por las que la hemorragia no se detiene pasados los 20 minutos.
La nariz sangre por un golpe o lesión en la cabeza.
Se haya roto la nariz por un golpe o lesión.
Se presenten hemorragias demasiado seguidas.
Los sangrados no estén relacionados con una irritación o resfriado.

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