3 consejos para reducir el colesterol en tu desayuno

Si te han diagnosticado colesterol elevado, empieza a hacer cambios en tu desayuno. Además de ser una de las comidas más importantes del día, es un instante en que nuestro organismo está mucho más receptivo ante determinados alimentos. Un estómago vacío va a asimilar y absorber mucho mejor los nutrientes, por lo que con sencillos cambios podrás ayudar a reducir el colesterol en tu desayuno.

Si además le aportamos adecuadas vitaminas, minerales y enzimas saludables, lograremos vencer ese colesterol elevado tan peligroso para nuestra salud. Por tanto… ¿Por qué no seguir estos sencillos consejos para cuidarnos un poco mejor? Son pautas sencillas, saludables y deliciosas. ¡Toma nota!

  1. Avena, el cereal perfecto para reducir el colesterol
    La avena contiene fibra soluble, muy necesaria para reducir la lipoproteína que ocasiona el LDL.
    A su vez, esta lipoproteína minimiza la absorción de colesterol en el torrente sanguíneo.
  2. La palta, alimento necesario para una dieta sana
    ¿Sorprendido por esta sugerencia? Son muchas las personas que suelen evitar el consumo de paltas cuando tienen el colesterol elevado. Piensan que es un alimento demasiado calórico y con demasiadas grasas. Las paltas son una potente fuente de nutrientes, así como de ácidos grasos monoinsaturados, ideales para mantener equilibrados los niveles de colesterol. Si nos acostumbramos a consumir paltas en nuestra dieta cuidaremos de nuestra salud cardíaca, a la vez que reduciremos los niveles de colesterol malo.
  3. La cura del limón y el ajo para reducir el colesterol
    Algo tan sencillo como tomar un diente de ajo por las mañanas podría ayudarnos a reducir el colesterol elevado.
    Asimismo, existe un sencillo remedio que nos puede ser igual de útil: la cura del ajo y el limón.

¿Cómo hacer mi cura de ajo y limón?
Ingredientes
El jugo de 1 limón
1 diente de ajo
1 vaso de agua (200 ml)

Preparación
Es muy sencillo. Se trata solo de calentar un poco ese vaso de agua para después, añadirle el jugo del limón.
Lo primero que haremos será comernos en ayunas ese diente de ajo. Seguidamente, nos beberemos poco a poco ese vaso de agua tibia con limón.
Podemos hacerlo entre dos y tres veces por semana.

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